Puig mueve ficha con una de sus marcas más importantes. Según adelanta Crónica Global, el grupo catalán ha trasladado a Barcelona la sede en España de Charlotte Tilbury, que hasta ahora operaba desde Madrid. La nueva oficina se ubica en la sede corporativa de Puig en L’Hospitalet de Llobregat, que preside Marc Puig.
El movimiento acerca al grupo a la firma que más ha impulsado su negocio de maquillaje y skincare. Puig compró una participación mayoritaria en 2020 y la fundadora mantuvo una posición minoritaria. Entonces se anunció que la marca, fundada en 2013, se asociaba con Puig, la empresa familiar con sede en Barcelona.Puig se impuso a competidores como Unilever, L’Oréal y Estée Lauder.
Una marca con peso en las cuentas del grupo
Charlotte Tilbury es la principal responsable del crecimiento y tirón del maquillaje en Puig. En 2025 los ingresos de esta categoría crecieron un 10,8% y el resultado operativo subió más de un 118% respecto a 2024. El grupo atribuye esas cifras al rendimiento de la marca, que lanzó numerosas innovaciones, entró en México y estrenó distribución en Amazon en Estados Unidos.
El factor Tilbury en la ruptura con Estée Lauder
El traslado llega después del fracaso de la fusión con Estée Lauder. Crónica Global explica que el acuerdo de compra incluía una opción sobre el capital restante y cláusulas de cambio de control. En caso de fusión, la fundadora podía exigir que Puig ejecutara la compra de su parte, un coste que la compañía estadounidense no quería asumir. Otros medios sitúan a la fundadora de la firma de maquillaje en el centro de la ruptura. Según indica la agencia de noticias francesa, Reuters, la última piedra en el camino fueron las exigencias de Tilbury sobre las condiciones de su participación minoritaria. Bloomberg añadió que uno de los puntos de fricción era la cláusula de cambio de control de la fundadora.
Aún así la marca de maquillaje no fue el único obstáculo. Reuters apunta también al rechazo de los inversores de Estée Lauder y a las dudas sobre cómo estructurar activos como Charlotte Tilbury e Isdin, que Puig no controla al 100% (ahora, en el caso de Isdin, sí). Por su parte, el CEO de Estée Lauder, Stéphane de La Faverie, atribuyó el fracaso al precio.
Puig refuerza su posición
Pese a que la fusión finalmente no fructificase, el grupo ha aumentado su peso en la marca. El Economista ha explicado recientemente que Puig habría desembolsado más de 350 millones de euros para elevar su participación al 85%, comprando acciones a la propia fundadora y a la ex CEO Demetra Pinsent. El 15% restante lo adquiriría en 2031.