Las autoridades catalanas y estatales han asestado un golpe histórico al mercado de las falsificaciones en el continente. En una operación conjunta de gran envergadura, los Mossos d’Esquadra y el Servicio de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria han logrado localizar y clausurar una red de producción masiva de fragancias que operaba desde la provincia de Girona. Según los informes oficiales, la planta tenía una capacidad de fabricación estimada en cuatro millones de frascos anuales, una cifra que la sitúa como la infraestructura más potente de este tipo descubierta hasta la fecha en suelo europeo.
Una logística industrial al servicio del fraude
El centro de operaciones de esta red criminal no se limitaba a un simple almacén de etiquetado; se trataba de una fábrica a pleno rendimiento situada en la comarca de La Selva, concretamente entre las localidades de Fogars de la Selva y Arbúcies. La organización había montado una estructura empresarial que, de cara al exterior, simulaba dedicarse legítimamente a la cosmética y la droguería, lo que les permitía mover grandes volúmenes de alcohol y componentes químicos sin levantar sospechas inmediatas.
En el interior de las naves, los agentes hallaron siete líneas de producción automatizadas. La sofisticación del grupo era tal que no solo se encargaban del llenado de los envases, sino que gestionaban todo el ciclo de vida del producto: desde la mezcla de los elixires químicos en grandes tanques de 150.000 litros, hasta el complejo proceso de embalaje, que incluía el celofán protector y etiquetas de seguridad para imitar a la perfección a más de 50 marcas de lujo.
Cifras de un negocio millonario
La magnitud del decomiso arroja datos que evidencian el enorme impacto económico de esta red. Durante el registro, la policía intervino:
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1,2 millones de unidades de perfume terminadas y listas para su transporte.
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Material y producto valorado en unos 94 millones de euros, si se hubiera vendido al precio de las marcas originales.
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Maquinaria industrial de última generación valorada en cientos de miles de euros.
La investigación se desencadenó tras la detección de varios transportes sospechosos en la frontera francesa. Tras meses de seguimiento, se confirmó que el destino de esta mercancía no era el mercado local, sino una red de distribución que abastecía a países como Italia, Alemania, Rumanía y Polonia.
Detenciones y riesgos para el consumidor
Hasta el momento, la operación se ha saldado con la detención de siete personas vinculadas directamente a la gestión de las naves, además de una decena de investigados. No obstante, el caso sigue bajo secreto de sumario mientras los investigadores tratan de localizar a los "cerebros" financieros de la trama, quienes se sospecha que operan desde otros puntos de la geografía española.
Más allá del fraude económico y la violación de la propiedad industrial, las autoridades han hecho hincapié en el riesgo para la salud pública. Al fabricarse en entornos sin controles sanitarios ni supervisión de expertos en toxicología, el uso de estos perfumes de imitación puede provocar graves reacciones alérgicas o problemas dermatológicos en los consumidores, quienes a menudo adquieren estos productos en canales de venta no oficiales creyendo que son excedentes de stock originales.