El gigante químico alemán BASF ha presentado sus resultados financieros correspondientes al ejercicio 2025, reflejando una notable recuperación en su rentabilidad neta a pesar de enfrentar un entorno macroeconómico desafiante caracterizado por la volatilidad y una demanda global contenida. La compañía reportó un beneficio neto de 1.600 millones de euros, lo que supone un incremento del 24,7% respecto a los 1.283 millones obtenidos en 2024. Este impulso en las ganancias se ha visto favorecido principalmente por la mejora en los resultados de sus participaciones y la exitosa ejecución de sus programas de eficiencia operativa.
Sin embargo, la cifra de negocio muestra una tendencia diferente. Las ventas totales de BASF en 2025 ascendieron a 59.700 millones de euros, lo que representa una ligera contracción del 2,9% en comparación con el año anterior. Según ha explicado la dirección de la empresa, esta caída en la facturación se debe a una combinación de factores: una leve caída en los precios de venta en ciertos segmentos clave y los efectos negativos derivados de los tipos de cambio, especialmente la debilidad de monedas como el yuan chino, el dólar estadounidense y el real brasileño frente al euro.
Intensificación del recorte de costes: ante este escenario de presión sobre los ingresos, la estrategia de la compañía se ha centrado firmemente en lo que pueden controlar: sus costes operativos. BASF ha anunciado que ha superado sus objetivos iniciales de ahorro establecidos para el cierre de 2025, alcanzando una tasa de reducción de costes anualizada de 1.700 millones de euros, 100 millones más de lo previsto originalmente.
Esta disciplina financiera se intensificará en los próximos meses. La empresa ha decidido elevar su meta de ahorro de costes para el ejercicio 2026. BASF espera ahora alcanzar una reducción de costes estructurales de 2.300 millones de euros anuales para finales de dicho año, frente a la previsión anterior de 2.100 millones. Para lograrlo, la compañía continuará optimizando sus estructuras organizativas, agilizando sus servicios globales y adaptando su capacidad productiva en Europa a la demanda actual.
Perspectivas para 2026 y reestructuración: de cara al futuro inmediato, BASF se muestra cautelosa. Para 2026, la dirección prevé que el EBITDA antes de extraordinarios se sitúe en un rango de entre 6.200 y 7.000 millones de euros, un nivel similar al de 2025 (6.600 millones), lo que sugiere que las condiciones desafiantes del mercado persistirán.
En el plano operativo, la compañía avanza en su estrategia de simplificación, que incluye la venta de activos no estratégicos y la transformación de unidades de negocio para hacerlas más independientes y competitivas. Además, la empresa continúa invirtiendo en mercados de alto crecimiento, destacando el progreso en la construcción de su nuevo centro de producción integrado en Zhanjiang, China, un proyecto clave para asegurar su competitividad futura en Asia.