Shiseido empieza 2026 con un gran paso en su investigación sobre la piel, combinando mediciones ópticas ultrasofisticadas con modelos científicos de penetración de luz para entender qué sucede bajo la superficie del cutis y por qué ciertos factores influyen en su apariencia visual.
En un comunicado oficial, la compañía explica que su nuevo avance se basa en un sistema de medición óptica capaz de evaluar la luz que penetra en la piel, se dispersa y vuelve a emerger, concepto conocido como subsurface scattering light (luz que atraviesa la piel y se reemite desde su superficie). Esta tecnología no invasiva ha sido perfeccionada en colaboración con el Muroran Institute of Technology, permitiendo analizar cómo diferentes longitudes de onda interactúan con capas específicas de la piel.
Shiseido ha compartido las principales conclusiones de este gran avance en materia del estudio de la piel:
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La melanina epidérmica (en la capa más superficial) absorbe gran parte de la luz de longitud de onda corta, impidiendo que esta vuelva a salir, lo que impacta directamente en la percepción de uniformidad y tono de la piel.
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La densidad del colágeno en la dermis (capa más profunda) influye en la cantidad de luz reemitida de longitudes de onda más largas, un factor clave en la sensación de luminosidad y translucidez.
Además de esta tecnología, Shiseido ha desarrollado un modelo matemático que simula la piel en nueve capas y permite relacionar de forma precisa cómo la luz viaja y se transforma conforme penetra más profundo, lo que revela con detalle qué estructuras físicas, como colágeno y melanina, determinan cómo se ve la piel desde fuera.
Este trabajo complementa investigaciones previas de la compañía japonesa, como el sistema de medición facial 3D pionero en el mundo, que ya había demostrado que la luz que se dispersa debajo de la superficie disminuye con la edad y responde a múltiples factores biológicos.
Shiseido no solo está observando, sino que también está aplicando estos insights a un pipeline real de innovación: planea utilizar estos datos científicos para diseñar soluciones de skincare más precisas y personalizadas que realmente actúen sobre las propiedades ópticas de la piel que más importan a los consumidores (como glow, tono uniforme o apariencia juvenil), dejando atrás las promesas subjetivas sin respaldo científico.