'China Shock'

Experto en Asuntos Regulatorios, China
15 de Octubre de 2026
María Galán

Mucho hablamos de la competencia china en sectores como el automóvil. Leía esta mañana la reciente publicación de Susana Solís -eurodiputada, brillante- sobre los potenciales aranceles que podrían imponerse a China, e inevitablemente el tema resuena en mi cabeza. Tanto más, porque acabo de participar en las conferencias plenarias de la CAFFCI, en Nanjing.

Mi mirada es la misma, Susana, preocupación.

La posición de la industria cosmética es diferente, cierto. Pero algunas señales invitan a plantearse una pregunta: ¿la transformación podría ser similar?

Europa es una gran referencia mundial de la industria cosmética. Francia, Italia, Alemania, España y otros países europeos han construido un ecosistema tremendamente competitivo en operaciones y conocimiento. Grandes grupos, PYMES, fabricantes, proveedores de ingredientes o packaging, centros de investigación, universidades y el tejido de expertos han convertido el Made in Europe en sinónimo de calidad, seguridad e innovación. Marcas, innovación y conocimiento.

China, mercado y capacidad industrial, hasta ahora -decíamos, quizá con demasiada presunción-. Este esquema es hoy insuficiente. China está desarrollando marcas cosméticas propias cada vez más sofisticadas, capacidades científicas, nuevos ingredientes, tecnologías de formulación, sistemas de evaluación de eficacia y seguridad y una potente infraestructura industrial. A ello se suma un ecosistema digital extraordinariamente dinámico, capaz de conectar desarrollo de producto, tendencias y consumidores a una velocidad difícil de alcanzar.

Europa conserva activos excepcionales. Las empresas cosméticas más importantes del mundo, una industria de ingredientes extremadamente sofisticada, centros de investigación de referencia, una extraordinaria tradición en perfumería y formulación y un tejido industrial compuesto por miles de pymes altamente especializadas. Además, el activo menos tangible pero fundamental, la confianza.

El desafío quizá no sea proteger, sino garantizar que nuestra industria siga teniendo capacidad para innovar y competir.

Europa y China son simultáneamente competidores, mercados, proveedores, clientes y socios científicos e industriales. Las empresas europeas necesitan comprender mejor China, pero también las empresas chinas necesitan comprender Europa. Y precisamente ahí existe un enorme espacio para la cooperación.

CAFFCI 2026 CAME Nanjing Panel