El 8 de septiembre, si no se llega a algún acuerdo con la administración Trump con anterioridad, Canadá impondrá nuevos aranceles a más de 800 bienes provinentes de Estados Unidos. Dentro de esta medida, se contempla tasas de entre el 15% y el 50% a productos derivados del acero y del aluminio así como productos de uso alimentario.
Esta medida responde a la última polémica medida de Trump que ha impuesto nuevos aranceles del 50% a los productos canadienses. Canadá, por su parte, ha dividido esta medida en tres tramos:
- Gravámenes del 50%: a derivados de acero ydel aluminio, lactéos, utensilios de cocina y, en este primer tramo encontramos los productos que se encuentran en la perfumería, cosmética y ropa.
- Gravámenes del 25%: a quesos, pescado, moluscos y otros artículos derivados de la pesca y también al papel, madera y cartón.
- Gravámenes del 15%: a maquinaria industrial, sistemas de aire acondicionado y carretillas elevadoras.
Desde las autoridades canadienses han querido resaltar que no estaba dentro de sus planes imponer este tipo de medidas, pero que es una respuesta contundente y equiparable a lo impuesto por las exigencias y la falta de acuerdo entre ambos países.
¿Cómo puede afectar estas medidas al sector cosmético y de la perfumería?
El mercado de perfumería y cosmética entre Canadá y Estados Unidos es un flujo comercial altamente integrado y estratégico dentro de Norteamérica.
- Exportaciones de EE. UU. a Canadá: Canadá es el principal destino de las exportaciones estadounidenses de belleza y cuidado personal. En 2025, EE. UU. exportó aproximadamente 3.83 mil millones de dólares en cosméticos y perfumería a Canadá (335 millones de dólares corresponden exclusivamente a perfumes y unos $1.48 mil millones CAD a cosmética/cuidado de la piel).
- Exportaciones de Canadá a EE. UU.: EE. UU. es el socio principal de Canadá en cosmética (absorbiendo más del 70% de sus exportaciones del sector). Canadá exportó alrededor de 1.93 mil millones de dólares en perfumería y cosméticos hacia EE. UU.
La imposición de aranceles cruzados (con recargos recíprocos de hasta el 50% en categorías clave de belleza) transforma la dinámica comercial y los hábitos de consumo en ambos lados de la frontera:
- Fin de la "belleza asequible" e impulsiva: las líneas de cosméticos de masa (esmaltes, labiales, u otros productos considerados como lowcost) sufren la mayor fricción. Al aplicarse un arancel del 25% al 50%, el "comprador de impulso" que adquiría productos de 10 dólares o 15 dólares ve incrementos directos en anaquel de hasta un 30-40%, desacelerando el volumen de compra.
- Auge del "nacionalismo beauty" o apostar más por marcas nacionales: en Canadá, la respuesta ciudadana ante las medidas proteccionistas acelera el apoyo a marcas locales (Made in Canada). Más del 60% de los consumidores canadienses afirman priorizar marcas nacionales frente a las estadounidenses para evitar pagar sobrecostos arancelarios. Como indica Clamar Cosmetics, los consumidores canadienses estarían dispuestos a apoyar a las marcas locales.
- Búsqueda de sustitutos internacionales: las plataformas e-commerce registran un desplazamiento de la demanda canadiense hacia marcas de K-Beauty (Corea del Sur), J-Beauty (Japón) o marcas de la Unión Europea, favorecidas por acuerdos de libre comercio multilaterales que no aplican los recargos punitive de EE. UU.
Pero estos aranceles afectarán obviamente de manera diferente según la medida de la empresa.
En las grandes multinacionales como L'Oréal, Estée Lauder y Coty no tendrán un impacto tan negativo puesto que este incremento irá en los productos de alto margen para evitar perder cuota de mercado. Las marcas independientes o aquellas que se agrupan en el indie beauty, no cuentan con este "colchón" y se verán obligadas a subir el precio final del producto, con lo que el consumidor será quién sufrirá esta medida.
