La K-Beauty entra en una nueva etapa. El Parlamento de Corea del Sur ha aprobado una nueva Ley de Promoción y Apoyo a la Industria Cosmética, con la que el Gobierno pretende consolidar la posición del país como potencia mundial de la belleza y dar mayor respaldo a las empresas que buscan crecer fuera de sus fronteras.
La aprobación tuvo lugar el pasado 20 de agosto y supone un cambio relevante en la política industrial del sector. Hasta ahora, la legislación cosmética surcoreana se había centrado principalmente en aspectos relacionados con la seguridad y la calidad de los productos. La nueva norma incorpora por primera vez un marco específico para impulsar el desarrollo económico de toda la cadena de valor de la cosmética.
El objetivo es cubrir un espectro mucho más amplio: desde la investigación y el desarrollo de nuevos productos hasta la fabricación, los ingredientes, los envases, la distribución y la exportación. En otras palabras, el Gobierno busca reforzar no solo a las marcas, sino también al ecosistema industrial que hay detrás de la K-Beauty.
Una estrategia nacional cada cinco años
Uno de los principales elementos de la nueva ley será la creación de un plan integral de desarrollo de la industria cosmética cada cinco años. Este mecanismo permitirá establecer prioridades a medio y largo plazo y coordinar las políticas públicas destinadas al sector.
La norma también introduce un sistema de certificación para empresas cosméticas innovadoras. Las compañías que cumplan los criterios establecidos podrán acceder a medidas de apoyo específicas, con especial atención a las pequeñas y medianas empresas y a las compañías de tamaño medio.
La apuesta resulta especialmente significativa teniendo en cuenta el peso que estas empresas tienen en la expansión internacional de la K-Beauty. Según el Gobierno surcoreano, los cosméticos se han convertido en el principal producto de exportación entre las pymes del país.
La exportación, en el centro de la estrategia
La decisión llega en un momento de fuerte expansión internacional para la cosmética coreana. Corea del Sur cerró 2025 con 11.400 millones de dólares en exportaciones de cosméticos, máximo histórico y una cifra que situó al país como el segundo mayor exportador mundial del sector.
Además, el crecimiento ya no depende exclusivamente de los mercados tradicionales de la K-Beauty. El Gobierno lleva meses destacando la diversificación de los destinos de exportación hacia Europa, Oriente Próximo y Latinoamérica, además de Estados Unidos y Japón. En 2024, las exportaciones cosméticas alcanzaron los 10.200 millones de dólares y, a octubre de 2025, ya habían llegado a 9.420 millones, un 11,9% más que en el mismo periodo del año anterior.
Esta expansión internacional está cambiando también el perfil de las compañías que protagonizan el fenómeno K-Beauty. Junto a los grandes grupos coreanos, cada vez más marcas independientes y empresas de menor tamaño están utilizando el e-commerce transfronterizo y las redes sociales para acceder directamente a consumidores internacionales.
Más apoyo para competir en mercados como Europa
La nueva legislación también llega en un contexto en el que las empresas coreanas tienen que adaptarse a un entorno regulatorio internacional cada vez más complejo.
El pasado mes de julio, Corea del Sur planteó en la Organización Mundial del Comercio varias de las dificultades regulatorias que afectan a sus exportadores, entre ellas determinadas normas europeas relacionadas con envases y residuos de envases, plásticos de un solo uso y PFAS. El Gobierno surcoreano señaló específicamente el impacto potencial de estas regulaciones sobre los exportadores de cosmética.
Por ello, el nuevo marco legislativo puede convertirse también en una herramienta para facilitar la adaptación de las compañías a los diferentes requisitos de los mercados internacionales. La intención del Gobierno es que el apoyo no termine cuando un producto sale de la fábrica, sino que acompañe a las empresas durante todo el proceso de internacionalización.
De fenómeno cultural a industria estratégica
La aprobación de esta ley confirma hasta qué punto la K-Beauty ha dejado de ser únicamente una tendencia de consumo para convertirse en un activo estratégico para la economía surcoreana.
El país está intentando construir alrededor de la cosmética un ecosistema que combine innovación, tecnología, fabricación, marcas, materias primas, packaging y distribución. Una estrategia especialmente relevante en un momento en el que la belleza coreana continúa ganando cuota en mercados internacionales y en el que las marcas buscan diferenciarse mediante innovación, velocidad de lanzamiento y formatos cada vez más adaptados a las nuevas dinámicas de consumo.
La nueva legislación deberá desarrollarse ahora a través de las medidas concretas de apoyo previstas por el Gobierno. Su entrada en vigor está prevista un año después de su promulgación, por lo que el siguiente paso será conocer cómo se articula este nuevo sistema de ayudas y qué empresas podrán acogerse a él.
